SMOOTH JAZZ & SOUL

miércoles, 15 de julio de 2026

"Donde duele el pan"

 



 

 

El hambre no empieza en el estómago.

Empieza en los ojos.

En la mirada que se apaga,

en los párpados que se cierran por agotamiento,

en la piel que se pega a los huesos

como si el cuerpo se rindiera

al abandono del mundo.

 

El hambre es un ladrón silencioso.

Roba energía, pero también dignidad.

Hace que un niño deje de jugar,

que una madre mire al suelo

porque no tiene qué ofrecer.

Es más que una carencia:

es una forma de tortura,

lenta, constante, cruel.

 

Primero el cuerpo duele,

el estómago se revuelve buscando algo que no hay.

Luego, la mente se nubla.

Se confunden los días,

se olvida la esperanza,

y uno empieza a mirar la vida desde la distancia,

como si ya no le perteneciera.

 

El hambre no se limita al vacío del vientre.

Es un vacío en el alma,

una sensación de no importar,

de haber sido excluido del banquete de la existencia.

 

En Gaza, en Palestina,

ese hambre tiene nombre y rostro:

el de los niños que huyen entre ruinas,

que lloran no solo por miedo,

sino porque no han comido en días.

Y lloran en silencio,

porque el llanto también consume fuerzas.

 

A veces, un niño estira la mano hacia la nada,

como esperando que el cielo le dé lo que la tierra le niega.

¿Y quién de nosotros responderá a ese gesto?

¿Quién le dirá que su dolor no fue en vano?

 

A los que aún marchan por ellos,

a los que reparten pan, palabras, mantas o esperanza,

a los que escriben, cantan, oran o denuncian,

a los que resisten en sus barrios,

en las iglesias,

en las calles,

gracias.

 

Gracias por no callar,

por seguir creyendo que un niño palestino

vale lo mismo que cualquier niño.

Gracias por no rendirse.

 

Sigan.

Aunque parezca poco,

aunque parezca inútil,

sigan.

 

Porque cada gesto

cada grito

cada poema

cada oración

es una semilla.

Y cuando todo esto pase —porque pasará—

esas semillas brotarán en los corazones que hoy solo conocen la sed.

Y tal vez, en medio de tanto horror,

habremos salvado un poco de nuestra humanidad.

 

 

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