A veces, las preguntas son más importantes que las respuestas.
¿Por qué ocurre esto? ¿Qué son ellos? ¿Por qué ellos y no otros? ¿Por qué ahora? ¿Qué significa todo?
El ser humano, por naturaleza, es una especie narcisista. Hemos colonizado hasta el último rincón del planeta, creyéndonos la cúspide de la evolución. Pero si de resistencia se trata, ese honor quizás le pertenezca a la cucaracha: capaz de vivir meses sin alimento y semanas sin cabeza. Incluso soporta la radiación. ¿Eso no es, acaso, una forma elevada de adaptación?
Nos cuesta reconocer que somos apenas una parte del todo. Animales, plantas, arena, roca... todos formamos la vasta red de lo que es .
Todos llevamos dentro del caos y el orden, la creación y la destrucción.
Somos, a la vez, víctimas y responsables de nuestra propia vida.
Y aunque todas las sendas de lo posible estén abiertas ante nosotros, no todos somos lo sabio bastantes para comprenderlo, ni tan audaces como para trazar nuestro propio itinerario.

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